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miércoles, 30 de marzo de 2016

James Cagney, El hombre que mató a Humphrey Bogart


Es difícil entender como funciona el baremo con el que trabajan los “creadores de mitos” del mundo del cine. James Dean está en la sopa, Natalie Wood, o Vivien Leigh...en el olvido. Es fácil comprar un poster de "El apartamento", e imposible de "Ser o no ser". Hay camisetas, tazas, posavasos de Humphrey Bogart. Y sin embargo hoy por hoy es casi milagroso encontrar una triste foto del actor que lo humilló, maltrató y mató en la pantalla hasta en tres ocasiones. El tipo más duro que creó Hollywood durante más de medio siglo, hasta el levantamiento del código Hays. El ganster, el ladrón, el enemigo público: James Cagney.

James Cagney obtuvo su primer papel importante en 1931, cuando interpretaría al "enemigo público", ese ganster sinvergüenza, atrevido y hasta simpático, que esquivaba con astucia y violencia la ley seca y que cautivaría a los espectadores durante una buena época con diferentes nombres y en diferentes películas, pero casi siempre con el mismo rostro. Mirada dura, sonrisa malévola y puño cargado. Tres de estas películas -"Oklahoma kid", "Ángeles con caras sucias" y "Los Violentos años 20" -sin la cuál, confiesa Scorsese, no existiría "Uno de los nuestros"- están coprotagonizadas por Bogart, que tiene que contentarse con estar permanentemente a la sombra de la poderosa luz de Cagney, cuyo carácter, cuya potente actuación definía tan bien a su personaje que el espectador no podía más que seguirle hasta “la cima del mundo” (su frase más recordada) y sufrir con su muerte como si se tratara de la del tan manido héroe arquetípico creado por la industria, y no de la un hombre que lleva dos horas delinquiendo, matando, humillando a todo el que osa ponerse en su camino, Bogart incluído.

                  Cagney se encarga de Bogart en "la mejor secuencia final del cine negro", Scorsese dixit

Uno celebra esto aún más cuando descubre que Bogart era en realidad “un imbécil” según palabras de Billy Wilder, que sabría lo que decía pues trabajó con él en "Sabrina". También trabajó con Cagney, "Uno dos tres", y no habla precisamente mal: “Teníamos una escena larga, y yo decía: “vamos a necesitar dos días para rodarla” y él simplemente la hacía...¡a la primera!”                                                                                  
                                                                              
                                                                 
                                                                                                     Cagney y el otro
Porque Cagney no sólo era una cara de ganster. También era un cómico, un bailarín destacado y un especialista del drama, un actor sobresaliente. Michael Curtiz, John Ford, Billy Wilder, Raoul Walsh...trabajó con los mejores porque era el mejor. Ganó sólo un Oscar y después...con su muerte el olvido para la mayoría. Ni posters, ni camisetas, ni tazas...nada. Afortunadamente Cagney sigue vivo en la memoria de muchos profesionales. Tony Soprano pasa las noches en vela visualizando una y otra vez las tropelías del primer enemigo público del que opina, como buen experto en la materia: “dirán que Hawks inventó el género, pero Cagney es la modernidad”.

John Travolta confesó en su día que decidió dedicarse al cine tras ver a Cagney cantar, bailar y actuar en Great Dance Routine. Una vez triunfó, su única obsesión durante las fiestas hollywoodienses fue la de conocer a su ídolo. Cuando así fue, Travolta le soltó tal retahíla de halagos que el entonces anciano y retirado Cagney...se echó a llorar.

Clint Eastwood, su mejor heredero, también decidió dedicarse al cine gracias a él (y sólo con esto ya valdría para hablar de su figura) y hasta Los Simpsons le rinden merecido homenaje pomelo mediante.


                      James Cagney. Modelo para Eastwood, Soprano o Bart Simpson

Eastwood, Soprano, Scorsese, Hollywood. Sus figuras y obras no serían las mismas sin la existencia, el trabajo, la mirada fría, sonrisa malévola y puño cargado... del hombre que mató a Humphrey Bogart. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Mariano el tranquilo

Han sido dos semanas sin escribir post alguno. No es que haya seguido con tanto interés la campaña electoral que no haya tenido tiempo para nada más, sino el estudio y realización de unos exámenes que empiezo a sospechar van a servir menos que la ventana de comentarios de este blog.

 Una campaña electoral que, quien lo iba a decir, ha originado la creación de este post. Pues resulta que después de tirarse los trastos a la cabeza, atacar con vehemencia el programa electoral del contrario y repetir una y mil veces que “no son lo mismo” una de esas entrevistas rápidas a pantalla dividida entre Rubalcaba y Rajoy descubría con la pregunta su película favorita que tienen algo en común además del Real Madrid: ni más ni menos que John Ford
                       
¿Y que pensaría Ford?
Al mencionar ambos al mítico director americano y tras la sorpresa inicial uno no puede evitar pensar si los asesores de imagen pueden llegar hasta el punto de decirles a sus jefes cuál ha de ser su película favorita, dejando con ello la asombrosa coincidencia en pura estrategia de marketing. Tendría sentido, desde luego. John Ford no es solo el hombre del “hago westerns” sino también el de innumerables películas –"Las uvas de la ira", "Que verde era mi valle"- con mucha carga social, protagonizadas por gente humilde y muy trabajadora que mira al futuro con esperanza e incertidumbre en busca de una vida mejor. Temas con los que los candidatos se sienten, ya lo sabemos, muy identificados y emocionados y al menos durante el tiempo que dure la campaña.        
            
Pero además decir John Ford denota cuanto menos un innegable nivel cinéfilo que siempre quedará muy bien en el currículo y a esto hay que añadir que la obra de este genio es la proyectada en cines a toda una generación masiva de votantes -aquella de la que forman parte los candidatos- que desde luego preferirán escuchar Ford a Spielberg, opción esta que tal vez elegirían Rajoy y Rubalcaba si la mayoría de españoles tuvieran 30 años. Spielberg, por cierto, otro fanático de Ford.


                               Minuto 6. E.T, Eliot y "el hombre tranquilo"



Y esto no es lo más interesante. En efecto, a la pregunta “una película” Rubalcaba respondió sin dudar “Cualquiera de John Ford”. Tal vez se emociona o se identifica con varias de ellas y es incapaz de elegir, pues lo mismo le vale “Que verde era mi valle..” “El delator” o “El último combate”. Rajoy, que curiosidad, respondió sin embargo: “El hombre tranquilo", de John Ford”.
Si es por cuestión de imagen, lo cierto es que lo bordó en su elección. Ya sólo el título hace que pensemos en un buen hombre, sereno, agradable...justo lo que cualquier candidato querría que pensaran de él. Pero si nos metemos en faena y analizamos esta obra maestra del séptimo arte las similitudes entre John Wayne y el hombre que quiere ser el ya Presidente del gobierno van más allá.


 Pues “El hombre tranquilo” (Ojo, llamada en otros países “un hombre quieto”...) narra la historia de Sean “Mariano” Thornton (El Duque) un buen hombre que quiere olvidar un pasado bastante traumático a consecuencia de una batalla que creía tener ganada pero perdió...
Para ello deja pasar los días en un idílico y hermoso lugar lleno de gente agradable, honrada y trabajadora. Mariano, digo Thornton, se enamora. Decide vivir y trabajar en ese bello pueblo, y ser feliz. Todo estupendo si no fuera por la presencia de Willy Danaher, un tipo rudo y siempre agresivo que tiene al pueblo en su mano y hace y deshace a su antojo...


Así, por mucho que Thornton busque la paz, Danaher y sus secuaces se lo impiden, que malos ellos, y le instan a “pelear por lo que quieres”. Así acaba siendo. Thornton espabila justo a tiempo, pelea por lo quiere ante Danaher, delante de todo el pueblo, y le vence de manera absoluta. El pueblo lo celebra, Danaher acepta su derrota, Thornton olvida su pasado, todos son felices y comen perdices, que no faisanes.

Danaher y sus secuaces
Si bien el argumento viene a ser lo de menos en esta maravillosa historia sobresalientemente filmada y profundamente sensible, es indudable que para Mariano Rajoy es de largo lo mejor de la obra. ¿De veras es esta su peli favorita por razones meramente cinéfilas y todo este post no es más que un delirio mental o tanto su elección como la de Danaher, digo Rubalcaba, se debe en efecto a una estudiada e inútil estrategia electoral?. Probablemente nunca lo sabremos. Quizás dentro de un tiempo, cuando ambos hayan olvidado todos sus apuntes electorales, sea el momento de preguntarles de nuevo a Rubalcaba y Rajoy por su peli favorita. Y tal vez entonces nos digan la verdad: “Este muerto está muy vivo” y “Héroe por accidente”


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