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martes, 9 de julio de 2013

Finding Sugar man

Concierto de Sixto Rodriguez en Barcelona

Después de descubrir la película y de verla un total de cuatro veces. Después de comprarme la banda sonora, y más tarde sus dos míticos discos. Tras haber recomendado su increíble historia a varias decenas de personas, -todas ellas eternamente agradecidas- y habiendo sido parte y testigo del boca a boca más sonado de los últimos tiempos, solo quedaba esto. No importaba que el concierto hubiera sido pospuesto, que tuviera lugar a 600 kilómetros de casa o que el precio fuera cuasiabusivo. "hay certezas que sólo se presentan una vez en la vida", que dijo Robert Kincaid antes de abandonar Madison County. Y esta era una de ellas: conocer a Sixto Rodriguez. Escuchar, en directo, a Sugar man.

 Minutos antes del arranque, y tras la refrescante actuación de Free fall band, las dudas del respetable que abarrotaba el Poble Espanyol de Barcelona giraban en torno a cuales serían las aptitudes de Rodriguez a lo largo del show, y teniendo en cuenta los últimos acontecimientos: dos conciertos pospuestos por motivos de salud. 

Sixto, -así le llamamos los groppies para sentirnos sus amigos- salió puntualmente ayudado por su hija y confirmando que si no está del todo ciego desde luego poco le falta. Estupor, nervios, comentarios...hasta que Sixto encontró el micro. De ahí hasta el final, 70 minutos de pasión, entrega total, humor, sinergia y sobre todo ello muy buena música; La suya.

Tras arrancar con un acertado guiño a su público y sus raíces con La Malagueña, Climb up on my music y Only good for conversation dejaron patente que este poeta maldito puede ser tan roquero como el que más, encendiendo con ello a unos fans que ya no se apagarían hasta después de que lo hicieran los focos. Tras ellas, un buen puñado de sus canciones más celebres, aquellas que ponen banda sonora al mejor documental del año: Crucify your mind, The establishment blues, I wonder, y por su puesto la ya inmortal Sugar Man. Todas ellas tocadas con un ritmo muy especial, con ese rasgueo de guitarra que define de forma inmediata las canciones del Septuagenario de Detroit y que parecen salir del mismo punto al que llegan: el alma.

La sinergia fue más allá, pues entre canción y canción Rodriguez habló del amor, del odio -"un sentimiento demasiado complicado como para que lo gastemos en alguien que no merece la pena" y recibió además una sorpresa inesperada; una canción, el happy birthday, en recuerdo de los 71 años que cumplirá el 10 de julio.




A modo de agradecimiento, dos de sus canciones más hermosas y sentidas: I think of you y Forget it. También cantó otras de cosechas ajenas -Unchained melody, Fever- y el público las vivió con el mismo fervor que las demás. Porque los groopies somos así. Si Sixto ordena, nosotros obedecemos. Si no toca Lifestyle será por alguna razón de peso que sólo él conoce, y si el concierto dura poco más de una hora entenderemos que es porque ya debe descansar. Ahora bien, que no cuente con que cumplamos con la letra de Forget it, porque olvidar una noche así sería tan imperdonable como no haber encontrado, aún, a Sugar Man.



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lunes, 22 de abril de 2013

La Palabra del documental


Searching for Sugar man *****

¿Cómo hablar de una película de la que no hay que hablar? ¿Cómo presentar ante el que no lo ha visto el mejor documental del año, ganador del Oscar y llamado a ser un inmortal de este género, sin robar con las palabras la magia que se genera durante el visionado en sí?.  Lo mejor es hacerlo en pocas palabras.
"La Palabra". Curiosa y casi inexplicablemente uno piensa en la “inmortal” obra de Dreyer durante "Searching for Sugar man". Ambas alejadas por un mundo, pero ambas unidas por algo. Y ambas de cuyas sinopsis, críticas, trailers, hay que huir. Uno ha de descubrirlas. Dicho lo cuál, ¿Por donde seguir, si no debo hacerlo?.
"Searching for sugar man" narra la triste historia de Sixto Rodríguez, del que nada más diremos. "Searching for Sugar man" es la reconstrucción de un fantasma, la búsqueda de un tesoro, el descubrimiento de algo muy grande. Es un documental en todo su significado. Un impresionante trabajo de documentación convertido en una montaña rusa de emociones con un sin fin de personajes involucrados en su funcionamiento. Y de paso es un vibrante viaje a la Sudáfrica del apartheid, una poesía visual sobre la triste ciudad de Detroit y una de las mejores bandas sonoras de los últimos tiempos, todo un regalo a los oídos. De parte de un tal Rodríguez. Sugar man.


"Searching for sugar man" es además un nuevo botón que muestra y demuestra que hoy por hoy el documental es uno de los mejores géneros -si no el mejor- de una industria que ya de por sí está perdiendo su guerra contra las series. El documental es el que más emociona, el que más sorprende, el que más enseña. Su palabra vale más que mil imágenes ficticias. Y llego tardíamente a esta conclusión cuando me percato de que muchas de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos, ya sea en las salas o fuera de ellas, pertenecen a este marginado género: “Vals con Bashir", "The fog of War", "Man on Wire", "Sins of my father", "Inside Job", "Hearths of darkness", "Surfwise". "Searching for Sugar man".

 Y pocas más palabras sobre una obra que te deja sin ellas. "Searching for sugar man", es, como "Ordet", lo inesperado. No hay nada más gratificante que lo inesperado. Entrar sin conocer a Rodríguez; salir y buscar sus discos. Buscar a Sugar man. Y hablarle a todo el mundo de él. Pero sin decir nada. Tan sólo instándoles a que se unan a la búsqueda. Merece la pena. Palabra.

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