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jueves, 8 de septiembre de 2016

Apocalipsis al cubo

A estas alturas de la película no estamos para hablar al lector de este blog de "Apocalypse Now" en la sección “hoy quisiera recomendar” (un título ya de por sí un tanto soberbio, lo reconozco). Pero sí recordar una manera muy apropiada para zambullirse de lleno en el universo infernal e inolvidable creado por Coppola en 1979.
Nos referimos a una especie de “maratón apocalíptico” consistente en la lectura de “El corazón de las tinieblas” y en el visionado de “Apocalypse Now” y “Hearts of darkness, a filmmaker´s apocalypse” tras el cuál uno quedará doblemente flipado respecto a cuando “únicamente” se metía entre pecho y espalda la película en cuestión.

"El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad, es el libro en que está basado "Apocalypse Now". En verdad, son pocos los elementos que tienen en común estas dos obras, aunque sí coinciden en lo elemental. Joseph Conrad narra sus inquietantes experiencias por su travesía por el río Congo, donde vió con sus propios ojos cosas que sólo imaginaba existieran en el infierno y que retrata y presenta al lector con una prosa insuperable, donde no falta ni sobra ninguna palabra. Su alter ego, Marlow, surca el río en busca de Kurtz, un traficante de marfíl que ha perdido el juicio y se ha endiosado hasta tal punto que, allá donde habíta, es en efecto un Dios.

Conrad vió El corazón de las tinieblas..
Esta idea básica y ese ambiente tétrico y acongojante son los que toma Coppola para su película, demostrando con ello ser tan buen lector como escritor y director, oyente de ópera o bebedor de vino. Un hombre completo, en fin, de los que no quedan. Es por ello que sorprende su total inseguridad durante el rodaje de "Apocalypse Now". Su permanente sensación de estar haciendo una chuminada pretenciosa y su absoluto convencimiento del fracaso de ese trabajo, todo esto recogido y grabado por su mujer sin consentimiento de este y plasmado en “Hearts of darkness, a filmmaker´s apocalypse”

Un documental que constata del todo las palabras de Coppola en Cannes con las que presentó la película y con las que de hecho arranca esta cinta: “Esta no es una película sobre Vietnam. Esta película es Vietnam. Estábamos en la jungla. Éramos demasiados. Teníamos mucho dinero para gastar...y poco a poco nos volvimos locos”.

           El rodaje de "Apocalypse now", como para pegarse un tiro

A lo largo de una hora y media asistimos alucinados a un rodaje absolutamente caótico, que duró y costó mucho más del doble de lo establecido y en el que Coppola asumía toda la responsabilidad, llegando a pagar con sus propios bienes los costes de toda aquella locura. Pero a eso sumamos un guión sin terminar y que casi acaba con la salud mental de su creador. Un huracán que destroza todo el decorado; un cambio de protagonista tras tres semanas de rodaje (Keitel por Sheen); un infarto de este que casi acaba con su vida y que evidentemente retrasó aún más el plan de rodaje; y un Marlon Brando contratado tan sólo por dos semanas por una millonada indecente y que, al llegar al lugar de rodaje hace descubrir a Coppola con “horror” que ni siquiera se ha leído el guión, ni el libro de Conrad.

                                                                    Sheen casi no lo cuenta
"Hearts of darkness, a Filmmaker´s apocalypse" logra sobre todo poner a Coppola en el lugar que merece. Un hombre que venía de encumbrarse con "El padrino" y "El Padrino II" y que no tenía por tanto ninguna necesidad de embarcarse en tamaña locura, hipotecando literalmente sus bienes, su salud y su prestigio. La decisión de meterse en aquel infierno sólo puede explicarse por su total e incondicional amor por lo que hace, el cine, que tanto le reportaba y al que él tanto ha dado. Casi sin contar con ello ganó esa batalla llamada “Apocalypse now” y consiguió realizar en menos de una década tres de las más famosas y reconocidas películas de la historia. “Un tio con dos huevos”, que diría Willard de Kurtz.


Ver "Apocalypse Now" después de “Hearts of darkness” reporta el doble de satisfacción. Porque uno vuelve a quedar hechizado por el poder visual de sus imágenes, pero además les dá más mérito al recordar que hablamos de 1979, era pre-digital, y que por tanto todo eso es real: La selva volando en pedazos, los helicópteros en formación, Sheen delirando y rompiéndose la mano y un buey decapitado a machetazos. Escenas tan reales y fascinantes como las situaciones que acontecen, y que fueron recogidas a través de los testimonios de verdaderos combatientes del Vietnam. Porque en Vietnam, de veras, hubo sargentos que hacían surf entre las bombas, ski acuático por el río y Playmates para contentar a la tropa. Motivos que explican por qué se perdió esa guerra.



Si Joseph Conrad hubiera llegado a ver "Apocalypse Now", o si hubiera estado en el rodaje, probablemente hubiera felicitado a Coppola. Y seguro que ambos hubieran estado de acuerdo en que, para saber plasmarlo, no basta con imaginarlo. Sino que hay que haberlo vivido; El horror. El horror.

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lunes, 18 de febrero de 2013

Brian se lleva la Palma



Hay películas que de malas que son, son hasta divertidas, graciosas. Las carcajadas de toda la sala al terminar la proyección de “Passion”, la última cinta de Brian de Palma, han sido la muestra más clara de lo que venía pensando a lo largo del metraje: “esta es la peor película que he visto en cine jamás”.

De Palma(?)
Desde luego, he visto grandes bodrios en las salas. No hace mucho tuve la desgracia de ver “Por fin solos”, llevado en volandas y pesar del sospechoso título por el nombre del realizador: ni más ni menos que Lawrence Kasdan. Guionista de “Star wars”, guionista de “Indiana Jones”, director de “Fuego en el cuerpo”. Con tal curriculum merecía que pagara la entrada y le diera una oportunidad a esa comedia romántica protagonizada por Diane Keaton y Kevin Kline. Sí, lo sé: debí seguir la lógica: Por fin solos, Diane Keaton, Kevin Kline…truño. Kasdan me engañó, y mi odio al prejuicio ayudó a caer en la trampa. Terrible.


También ví en pantalla grande “Noviembre dulce”, protagonizada por Keanu Reeves –especialista en mierdas- y Charlize Theron. Reconozco que esta la ví suponiendo que sería horrible, pero alentado por la belleza de la sudafricana sumada a mis hormonas adolescentes. Fue aún peor de lo que esperaba, y me costó superarlo.

                                                  

Pero lo cierto es que estas dos películas son malas porque su género les impide ser buenas. No engañan, no pretenden ganar el Oscar ni convencer a la crítica. Solo entretener a parejas de enamorados, hacer algo de caja y después vender alguna copia en dvd, con suerte.
“Passion”, sin embargo, pretende ser algo. Se atreve a presentarse como un intenso thriller erótico, como un inquietante trabajo de estilo, incluso como una moderna obra de cine negro. Pretende cautivar. Y ruboriza hasta límites insospechados. Uno se avergüenza de que le vean viendo tal calaña, pero luego se da cuenta de que el de al lado lo está pasando igual de mal, así que aguanta el tirón.

Ni siquiera diremos de que va. Rachel MacAdams y Noomi Rapace en los peores papeles de sus vidas, jugando a ser mujeres fatal mientras su director realiza una serie de movimientos de cámara, giros de guión y añadidos musicales indignos de una de serie B y totalmente inconcebibles para un tal Brian de Palma. Brian de Palma, oiga!.

Sí anda, bonita, tápate...

Es verdad que el director norteamericano, creador de “Scarface”, “Los intocables de Elliot Ness”, “Misión imposible”, ya había realizado sonoras bazofias a lo largo de su carrera que le fueron alejando poco a poco de sus contemporáneos barbudos –Scorsese, Spielberg, Coppola-. Pero es que “Passion” se lleva la Palma. Y uno no puede más que preguntarse si es una cuestión de chocheo crónico, pasividad absoluta o tomadura de pelo, en cuyo caso bastaría con haber avisado y nos hubiéramos reído aún más.

Decía Woody Allen en la inolvidable última secuencia de “Un final made in Hollywood” aquello de “gracias a Dios existen los franceses”, después de que la crítica de este país hubiera puesto por las nubes una película que en realidad era obra de un ciego.  Pues bien, “ni siquiera” los franceses podrán salvar de la merecidísima quema a la que será sometida “Passion” y sé de lo que hablo porque estas risotadas con las que he arrancado el post se produjeron precisamente en este país.

                                                Por lo menos el trailer es corto...

Los que jugamos a ser críticos –directores frustrados, cierto- sentimos cierto reparo al poner a parir una cinta por la sencilla razón de que un simple “¿acaso tú la harías mejor?” bastaría como demoledora réplica. Pero es que en este caso…en fin, no lo diremos. Pero vaya si lo pienso. Bastaría con no tirar de pretenciosidad para evitar la pasión por la que nos hace pasar este thriller de misterio cuyo único misterio que deja en la mente del sufrido espectador es el de quién es ese hombre que se hace pasar por Brian de Palma. 

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lunes, 16 de enero de 2012

Los viejos rockeros nunca mueren


Durante unos cuantos años pasó con la música. Los grandes grupos y cantantes de finales de los 70 y 80 que llenaban estadios y coleccionaban discos de todos los colores seguían siendo reyes intocables a lo largo de los 90 y con la llegada del nuevo siglo. Bruce Springtein, Elton John, Los Rolling y U2 eran los mejores -o más seguidos- entonces y eran los mejores ahora, hasta la llegada de una buena ornada de "jóvenes", encabezados en su momento por Oasis y como siempre británicos que han ido revalorizando la música y se han convertido en los nuevos amos del cotarro, apartando con respeto a las viejas glorias y ocupando su puesto en el escenario de susodichos estadios: Coldplay, Radiohead, Muse, y sin mencionar a las Rihanas, Sakhiras y otros "llenaestadios" pues estaba tratando de hablar de música de verdad.
Pero lo cierto es que en el cine de Hollywood no acaba de hacerse carne ese relevo generacional, ya que si nos paramos a pensar a lo largo de estos ultimos años y de este 2012 que arranca las películas más esperadas sobre todo por el gran público pero también por la crítica son las filmadas y firmadas por esas viejas glorias que vienen arrasando en obras y ganancias desde finales de los 70.

Es innegable que hay hoy por hoy cineastas como Christhoper Nolan, los hermanos Cohen o Tim Burton que llaman la atención de los espectadores y que suscitan buenas criticas en la prensa especializada, pero me atrevo a decir que su originalidad a la hora de crear está a años luz de las de sus "padres" y que al final las salas más llenas siguen siendo, como hace ya más de 30 años, las que proyectan películas de Steven Spielberg ("Tintín" y "Super 8"), James Cameron ("Avatar"), Woody Allen ("Midnight in Paris"), Clint Eastwood, Ridley Scott o Martin Scorsese.
Pero también las que recogen los aplausos especializados, pues las obras de Spielberg, Scorsese y Allen son las únicas que miran a la cara a The artist, copando la mayoría de las nominaciones a los Oscars de este año, optando las tres a mejor película y las dos últimas también a mejor director y guión.


El realizador italoamericano fue de hecho galardonado con el globo de oro al mejor director por "Hugo", que narra entre otras cosas la vida y sorprendente obra del maestro George Melies y que aspira a un total de 11 estatuillas.
 Eastwood, por su parte, sigue tan infatigable como siempre y ya nos tiene a sus incondicionales mordiéndonos las uñas ante el inminente estreno de "J.Edgard", fiel a una cita anual que si bien podría ahorrarse en pos de una mejora en la calidad de sus obras también le hace reventar las salas y seguir optando cada año a todos los premios. 

También se espera con impaciencia "War horse" de Spielberg, la próxima de Allen tras su resurrección parisina y las nuevas aventuras de los pitufos gigantes de Cameron, por no hablar de lo que supuso la prolongación de la saga "Star Wars" a manos de George Lucas, lo que supondrá la proyección en 3d de esta o lo que supondria para el mundo del cine un nuevo trabajo de Francis Ford Coppola, aunque fuera tan mala como la última.



Están viejos, su impresionante originalidad y talento flojean y ya no son lo que eran. Se podrían decir muchas cosas en contra de los actuales abuelos del cine. Pero lo cierto es que no solo siguen dando guerra sino que ganan la inmensa mayoría de las batallas. Y eso por no hablar del gremio de los actores...porque según lo visto parece que habrán de pasar otros cuantos años hasta que alguna joven actriz ose hacer sombra a Meryl Streep.

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martes, 13 de diciembre de 2011

Top Cruise

Concedía ayer Tom cruise su primera entrevista a un medio español y el público se quedó con una sensación un tanto agridulce. Sí, Tom Cruise estuvo soso. Pero lo estuvo porque se limitó a seguir la línea del programa, más soso anoche que lo esperado. El invitado –que no el protagonista- respondió a lo que entendió y habló lo justo las pocas veces que Motos –este sí, el protagonista- decidía dejar de hablar. Y todo ello con la cara y la pose del que está permanentemente en guardia. Del que no se fía. Normal.

Normal que Tom Cruise no se fíe ya de nadie después de toda una carrera profesional en la que ha tenido que sufrir los más salvajes ataques por parte de un sector de la prensa que ha decidido anteponer siempre su vida personal a su innegable y poco valorado trabajo como actor. 

Ha sido señalado y criticado por salirse de lo establecido, ya sea por sus creencias religiosas o por el mero hecho de subirse a un sofá para animar el ambiente de un plató de televisión. Se han puesto en duda sus inclinaciones sexuales aún habiendo compartido casa y cama con las mujeres más deseadas del planeta. Y todo ello lo ha encajado con una sonrisa en la cara y ni un solo reproche en su boca. Y bien que podría haberlos hecho, porque veamos:

Tom Cruise ha sido nominado tres veces y de manera justa a los Oscars (por “Nacido el 4 de Julio”, “Jerry Maguire” y “Magnolia”); Las tres veces ha sabido perder –cosa que no se puede decir de otros colegas- y también ha sabido reirse de sí mismo, interpretando en “Tropic Thunder” a ese excéntrico y ególatra productor que muchos quieren ver en él. Porque sí, también se ha atrevido a dar el salto a la producción cuando bien podría haber aceptado, como tantos otros, ser “el chico guapo” y listos; 



Interpreta él mismo todas las escenas de acción y a pesar de depender supuestamente de su físico no ha caído -como si hiciera su exmujer- en las fauces de la cirugía estética;
Es el rostro de muchas de las frases y escenas más famosas de los últimos 30 años de cine “quiero la verdad”, “enséñame la pasta” o bailoteos en “eyes wide shut” y “Risky Business” mediante; Se convirtió en icono de toda una generación con su papel protagonista en "Top Gun", película mucho más importante de lo que parece por razones que ya hemos explicado en este blog; Y, por mucho que rebusquemos, no encontraremos otro actor que haya trabajado para cada uno de ese puñado de directores que en los últimos 40 años han entrado a formar parte del olimpo de este oficio: Stanley Kubrick (“Eyes wide shut”), Oliver Stone (“nacido el cuatro de Julio”), Francis Ford Coppola (“Rebeldes”), Martin Scorsese (“el color del dinero”) y Steven Spielberg (“Minority report” y “La guerra de los mundos”). Casi nada.

                              Spielberg, Scorsese, Coppola, Stone..y Kubrick

Pero, a pesar de esto, parece que Tom Cruise siempre será el de los matrimonios de conveniencia, las alzas en los zapatos y la cienciología por bandera. A algunos sólo les quedará tirarle agua a la cara para tratar de desestabilizar su bien fija y merecida posición, y a pesar de no conseguirlo seguirán disparando a matar da la sensación que por la misma razón por la que otros silban a Cristiano Ronaldo: por rico, guapo y bueno. Con la pequeña diferencia que para colmo Cruise sí que parece un tipo humilde. O al menos eso dijo Pablo Motos.


                                      una de sus muchas míticas escenas

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lunes, 19 de septiembre de 2011

La vida es así..(?)

EL ÁRBOL DE LA VIDA ***

Dejaba claro Francis Ford Coppola en el fantástico documental “Hearts of Darkness” que existe una finísima línea que separa la obra maestra de la pretenciosa, con el consiguiente abismo que separa a ambas. Esa delgada línea roja –chiste fácil- es por la que camina Terrence Malick a lo largo de las dos horas y veinte del crecimiento del árbol de la vida, causando por ello las reacciones tan adversas que se están leyendo aquí y allá.

Primeramente uno tiene que saber a lo que va. No basta con ver a Brad Pitt en los posters de la cartelera para entrar a ver una película del mismísimo Terrence Malick, del que ya hemos hablado en este blog, y desde luego no apto para forradoras de carpetas ni fanáticos de “Snatch”.
Asumido el riesgo de visionar una obra del genuino director, “El árbol de la vida” ha de entenderse a mi juicio más que como “la gran historia de la vida” como un rezo, una conversación con Dios, vaya -tanto por parte del director como de su alter ego el protagonista- en el que se manifiestan los procesos del crecimiento de un niño cualquiera –podría ser Malick como uno mismo-: La inocencia de los primeros años, la
maldad inexplicable y consiguiente sentimiento de culpa, el deseo carnal, la rebeldía y hasta el terrible descubrimiento de que su padre no es mas que un hombre cualquiera, un Don nadie, uno más. Y con todo ello, el aprendizaje.

Con esa virtud que tiene de no necesitar explicar las cosas, Malick retrata a la perfección a un padre (Pitt) incapaz, por adulto, de ver algo tan elemental como que hay cosas que un niño no puede entender o apreciar: la música clásica, la constante disciplina o las charlas filosóficas sobre la dureza de la vida cuando lo único que su hijo quiere es escuchar la radio del coche. Pitt convierte su innegable amor en exigencia, ganándose con ello el dual sentimiento de estos de amor-odio hacia él. Y todo esto de manera tan certera que uno no puede más que aplaudir.

La vida y sus pequeñas cosas.. 
“El árbol de la vida” es también un canto a esta misma, glorificándola desde los aspectos más insignificantes –una gota de lluvia, una brizna de hierba- hasta los más grande choques estelares que quedan justificados en el argumento como el comienzo de todo y que nos regalan algunas imágenes sobrecogedoras que se agradece no sean propiedad exclusiva de los documentales y que cautivan más, si uno hace un pequeño esfuerzo, que la bestial explosión de un transformer.


El problema está, en efecto, en la pretenciosidad. Porque para ser la historia de una vida, o de la vida en general, se echa en falta un punto de vista más terrenal, aun a riesgo de perder con ello la tan aplaudida poética de Malick. Y es que en la vida real las personas no caminan como si flotaran, no hablan susurrando ni en voz en off ni tienen en sus rostros ese aura de paz interior, características de todos los personajes de su filmografía que no obstante se han ido acentuando progresivamente hasta llegar a lo cansino.

Lamentablemente la pretenciosidad no queda ahí, haciéndose sobre todo patente en el último tramo de la cinta donde encontramos las similitudes con “2001” de las que tanto presume y que a juicio de un servidor se traducen en no saber como acabar, marcándose para ello un "pajote mental" muy alejado de las películas al uso que pretende ser algo parecido a un renacimiento o un paso hacia "algo más" de un Sean Penn tan flipado como innecesario en la obra. Y entonces uno puede llegar a entender (aunque desde luego no comparte) los abandonos de la sala, los ronquidos y las furibundas críticas como las de mi amigo Angel Arija, que de manera escueta y directa opinaba esto de Malick en su muro de Facebook
                               
                      Contundente Crítica del gran Angel Arija 

 Estaba Coppola en lo cierto, y  en este caso Malick camina sobre ese alambre tropezando a un lado y otro. Leí en un buen libro de cine que una de sus funciones era la de “agitar al espectador”. “El árbol de la vida” sin duda cumple el cometido, aunque a unos ese zarandeo les haga volar y a otros..vomitar. Al fin y al cabo para gustos los colores. Porque el cine es como la vida: así.

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jueves, 28 de abril de 2011

10 películas infravaloradas

Después de leer el brillante y a la vez muy polémico artículo de “celuloides en su jugo”, donde el señor Pazos se ha arriesgado sobremanera a perder amigos desprestigiando una serie de películas consideradas por muchos “obras maestras” (yo adoro, como poco, 4 de las cintas que ha mencionado) se me ha ocurrido tratar este asunto desde un punto de vista diametralmente opuesto, mencionando 10 películas que, a mi juicio, están muy infravaloradas por los motivos que sean. Así como el señor Pazos se estaba jugando el perder los pocos amigos que tiene, yo directamente me arriesgo a la mofa de mis pocos lectores al mencionar una serie de obras muy vilipendiadas por la mayoría. A pesar de lo cuál, opino lo siguiente:  

El Padrino III:  Esta película ha recibido tantas bofetadas que ya es hora de que alguien la defienda. Sus pecados para recibir tales ataques son sobre todo dos: que es una tercera entrega y que tiene que competir con las que para muchos son las dos mejores películas de la historia. ¿Por qué ha de competir? ¿Por qué no puede ser analizada en su individualidad? Cierto que no desprende esa mística de sus predecesoras, que la Coppola no está a la altura y que falta Tom Hagen, pero El Padrino III es una película sobresaliente que muchos grandes directores ya quisieran haber hecho. No me extiendo porque me enciendo, y me quedan 9.

                Al Pacino en una de sus mejores secuencias. Si no la mejor 


Ya que hablamos de Coppola mencionaré también Rebeldes. ¿Qué pasa que nadie conoce esta película? Cuando hablamos de la obra de este gigante mencionamos "El Padrino", "Apocalypse Now", "Drácula", "Cotton Club" y otras obras menores, pero nunca parecemos reparar en la peli de pandilleros juveniles por excelencia, que unió en una sola toma a toda una generación de jóvenes actores que años después reventarían taquillas por separado. Tom Cruise, Matt Dillon, Patrick Swayze, Rob Lowe, Emilio Estévez, Diane Lane, Ralph Macchio...una cruda y hermosa historia sobre la lucha de clases, la falta de oportunidades y el miedo a crecer. Una maravilla

Y al escribir Tom Cruise me he acordado de Top Gun. Sí señores, "Top Gun". Desde la perspectiva del tiempo no deja de ser un ejercicio de propaganda yanki a base de videoclips. Pero lo cierto es que estamos ante una película pionera. Los años 70 se habían acabado, y con Reagan en el poder era el momento de dejar atrás el cine de denuncia y apostar por lo heroico, lo patriótico y lo optimista, fomentando el orgullo de ser americano. El nacimiento de la MTV abre un mundo de posibilidades para los cineastas, y el tan vilipendiado Tony Scott es el primero el coger el testigo con cazas que rozan el suelo a ritmo de videoclips y con la innovadora filmación de casi 30 fotogramas por segundo, lo que ralentizaba la imagen de Tom Cruise sin camiseta y le daba a la cinta cierto toque sensual, o “guay”, para entendernos. Después llegarían "Rambo" y todas las demás, pero "Top Gun" fue la primera en surcar los cielos del “cine ochentero”. Así que un respeto.

Y Rocky? Si "El Padrino III" tiene que pelear con sus predecesoras "Rocky" tiene que soportar a sus sucesoras, lo cuál no le hace ningún bien. Pero olvidémonos de Mr T, de Ivan Drago y de Poli arruinando a su cuñado una y otra vez. "Rocky" fue la ganadora de su año (1976) a la mejor película, así que algo verían en ella. Verían la hermosa historia de un hombre de clase obrera en la triste ciudad de Filadelfia que tiene en el boxeo su único tren para ser algo en la vida. Un fiel retrato de la situación de muchos, una banda sonora mítica y un final acertadísimo y vital para hacer de "Rocky" lo que es. Porque señores, lo que hace grande "Rocky"...es que pierde. Luego ganaría, y adiós al mito.


                     Rocky, desde su fulgurante inicio hasta su infame final 

Sonrisas y lágrimas: ¿quién no conoce al menos una canción de "Sonrisas y lágrimas"? Quién no ha dicho nunca “Do, es trato de Barón”?. Sólo por su banda sonora esta película debería ser más respetada. Pero además está Julie Andrews, y los nazis, y Salzburgo...¿ñoña? ¿cursi? ¿boba?. Lo que sea, pero buena como para parar un tren.                                                                                                                              
                                                Andrews, Salzsburgo, nazis...¿que más quieres?
Atrapado en el tiempo: "Atrapado en el tiempo" es como Iniesta. La gente dice “es muy buena” pero muchos no llegan a darse cuenta de lo buena que es, de verdad. Puede sonar a sacrilegio, pero por su argumento, su sobresaliente montaje, su ritmo maniaco-depresivo y por esa actuación para la que Bill Murray, directamente, había nacido, yo la coloco a la altura de "Ser o no ser" o "Con faldas y a lo loco". “Vermut dulce con hielo y limón”. Cada vez que veo esa escena me descojono, con perdón.


 Y no quiero acabar sin poner en su sitio a Steven Spielberg. Está de moda en los corrillos de gafapastas universitarios poner a caldo al cineasta con el que muchos hemos crecido, catalogando su obra de menor para ponerse después a hablar de BergmanKurosawa u otros directores de los que seguramente ni siquiera han visto nada. Me toca mucho los bemoles, y quisiera mencionar Parque jurásico o Munich como algunas de las obras que ha parido el Rey Midas y que o bien son castigadas por estos impostores o bien, como es el caso de "Munich", pasan sin pena ni gloria y vaya usted a saber por qué por el recuerdo de los cinéfilos. Que levante la mano el que no lo pasó en grande con el Tiranosaurio encima del coche. ¡Venga hombre, menos falsedad!


                          Esta secuencia es increíble...hasta en alemán. Sólo Spielberg es capaz de eso

La mejor juventud: No es que sea una película infravalorada. Es que es una película desconocida por la mayoría, y no tengo ningún tipo de reparo al afirmar que es la última obra maestra que he visto. Los más grandes directores italianos de siempre quisieran tenerla en su filmografía, pero el honor es para Marco Tullio Giordana. La vida, a través de una cámara.

Como bien dijo el Señor Pazos: ¡Que empiecen los palos! Y que viva el cine.

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